XRP ha ganado impulso significativo después de que la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) cediera y pusiera fin a la prolongada disputa legal con Ripple, sellada con un acuerdo de 125 millones de dólares. El desenlace es considerado ampliamente como una victoria para Ripple y el sector cripto en general, otorgando claridad regulatoria y fortaleciendo la confianza de los inversores.
En mayo de 2025, XRP se sitúa como la tercera criptomoneda más grande por capitalización, cotizando alrededor de 2,16 dólares, mientras enfrenta una resistencia clave en $2,25. Los analistas técnicos sugieren que una ruptura por encima de ese nivel podría impulsar el precio hacia un rango de $2,60 a $2,80 en el corto plazo. Las perspectivas son alcistas, con algunos pronosticando un posible alcance de $4,35 para junio, dependiendo del impulso del mercado y la confianza inversora.
La mejora en la utilidad de la red Ripple y su posicionamiento como infraestructura clave en el sistema financiero global, junto con el respaldo público de directivos como Brad Garlinghouse, refuerzan la proyección positiva. La resolución judicial ha eliminado una barrera de incertidumbre y ha abierto camino para una mayor adopción institucional.